Muchas dudas sobre el gran plan solar

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Publicado en Jueves, 08 Noviembre 2012
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Desertec, el gran plan para abastecer Europa con centrales solares instaladas en el Sáhara, brilla cada vez menos. La decisión de Siemens, uno de las empresas implicadas, de vender su negocio termosolar y fotovoltaico, arroja dudas sobre una idea brillante sobre el papel pero llena de inconvenientes prácticos y económicos.

El plan Desertec es tan sugerente en lo general como complicado en los detalles. Consiste en instalar enormes centrales termosolares —que concentran mediante espejos la luz del sol y así calientan un aceite, que a su vez calienta el agua y cuyo vapor mueve una turbina— desde arabia a Marruecos. Allí, como la radiación solar es mucho mayor, el coste por kilowatiohora producido es mucho menor que en Europa. Mediante un sistema de líneas eléctricas de alta tensión la electricidad iría hacia Europa, que podría así cumplir sus objetivos de renovables y complementar la variable electricidad eólica del Mar del Norte.

 

El problema surge al bajar al terreno. Basta con ver lo que ocurre bajo el Estrecho de Gibraltar, en los dos cables eléctricos que unen la Península y Marruecos, para ver que algo chirría. En 2011, España exportó electricidad a Marruecos 4.500 gigavatioshora, un 15,1 % más que el año anterior, según la memoria de Red Eléctrica de España (REE). El aumento respecto a 2010 es del 60%.

Es Marruecos quien necesita electricidad para cubrir su creciente demanda, mientras que en España están paradas las centrales de gas y sobra potencia instalada debido al hundimiento de la demanda por la crisis. Desde Tarifa se ven las luces del nuevo puerto de Tánger-Med y es fácil imaginar la necesidad de potencia firme y de constante que necesita Marruecos (que estaría deseando tener un tercer cable, según fuentes del sector).

Además hay otra pega: las líneas eléctricas. Aunque los cables submarinos suscitan menos rechazo social que los tendidos aéreos, la experiencia demuestra que las grandes conexiones internacionales no son sencillas. España y Francia, dos países amigos, construyen ahora la primera línea de alta tensión desde 1982 por el corredor Mediterráneo. Ha generado tanto rechazo en la zona que el coste de la obra ha pasado de 80 millones a 700 (el sobrecoste de soterrarla durante ocho kilómetros). Valeriano Ruiz, catedrático de Termodinámica de la Universidad de Sevilla y ex presidente de la patronal Protermosolar, explicó que “el principal hándicap son las líneas eléctricas”.

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