Mediterrània pide en el treinta aniversario del atentado de Enpetrol que se mejoren los protocolos de alerta en caso de accidente químico

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Publicado en Martes, 13 Junio 2017
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Este lunes se han cumplido treinta años del atentado al rack de Enpetrol (actual Repsol), un suceso que los tarraconenses no olvidarán nunca. El ataque fue obra de ETA y consistió en la explosión de dos bombas en la refinería de Enpetrol en Tarragona. La acción terrorista no provocó ninguna víctima mortal pero atemorizó a toda la población, hasta el punto de que 20.000 personas huyeron de su casa por miedo a las consecuencias de las explosiones. Este ataque marcó un antes y un después en la relación entre la sociedad y la industria química en lo concerniente a las condiciones de seguridad, ya que se pusieron en marcha muchos protocolos y medidas de prevención que hasta ese momento no existían.

Coincidiendo con el treinta aniversario de esta efeméride, Mare Terra Fundació Mediterrània quiere recordar que todavía queda mucho trabajo por hacer en cuanto a los protocolos de alerta en caso de accidente químico. De hecho, ya hace dos décadas que la fundación exige que se revisen y se mejoren estos protocolos, puesto que cada vez que se lleva a cabo una prueba de sirenas se demuestra que la gran mayoría de tarraconenses desconoce qué debe hacer en caso de riesgo para la población. Eso significa, en palabras del presidente de Mare Terra Fundació Mediterrània, Ángel Juárez, que “no hemos aprendido la lección de lo que pasó con el atentado de Enpetrol. Es obvio que a partir de aquel suceso se han mejorado muchas cosas y hemos avanzado mucho, pero también es innegable que la ciudadanía no está preparada para una situación de riesgo. Si se volviese a vivir un episodio similar, mucha gente se sentiría tan desorientada como hace treinta años y se repetirían las mismas escenas de pánico”.

Por todo ello, desde Mare Terra Fundació Mediterrània se demanda desde hace mucho tiempo que se integren a las entidades sociales dentro de los protocolos, ya que éstas podrían ayudar y mucho a solucionar todas las carencias existentes. “Hay un problema evidente de comunicación entre las instituciones y las químicas y la ciudadanía. Hace falta un intermediario, y este papel lo deberían jugar las asociaciones vecinales y entidades sociales. Hasta que no se las integre en los protocolos, estos no funcionarán correctamente”, insiste Juárez.

Finalmente, Mediterrània recuerda que existe una posible solución que hace tiempo que se pide a las instituciones: repartir información básica que se pueda poner detrás de la puerta o en el refrigerador en todas las casas en zona de riesgo explicando qué es lo que se debe hacer en caso de accidente químico. Una herramienta sencilla, muy económico y que serviría para empezar una relación más fluida entre las químicas y los ciudadanos.

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